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Se trata de Alfa Crux, emplazada a casi 1.200 metros sobre el nivel del mar y que cuenta con una capacidad para elaborar más de 1 millón de litros de vino

Cuando se traspasa la entrada y el auto se va acercando, comienza a divisarse una enorme estructura, definitivamente futurista, pero que tiene una interesante virtud: lejos de convertirse en una mole fuera de tiempo y espacio, se percibe una extraña integración con el lugar.

Es un hecho: el enorme techo que corona la bodega Alfa Crux, ubicada en la zona de Pampa El Cepillo, bien al sur en la región de Valle de Uco, Mendoza, es realmente imponente y elevó a este proyecto a la categoría de ícono arquitectónico.

Se trata de una cubierta metálica de más de 2.000 metros cuadrados que le da vida a uno de los edificios más emblemáticos y originales de toda la provincia y que, a más de 15 años de su construcción, no deja de sorprender.

Esta obra rupturista, creada por la arquitecta Eliana Bórmida, ofrece numerosas ventajas: ese techo imponente funciona como un área resguardada durante la época de vendimia, dado que allí los operarios reciben la uva que luego va a fermentación. La otra ventaja es que la bodega fue diseñada para que funcione con la gravedad, sin el uso de bombas, con el objetivo de, además de lograr mayor nivel de eficiencia energética, tratar de manipular lo menos posible los granos y evitar que se inicie un proceso de oxidación antes de llegar a los tanques.

Bodega Alfa Crux
El techo de la bodega tiene una superficie de casi 2.000 metros cuadrados

Por debajo de esa «coraza metálica», está el corazón de bodega Alfa Crux, como fue rebautizada por la familia Agostino (originaria de Italia pero criada en Mendoza), cuando la adquirieron allá por 2018 al Grupo O’Fournier.

Al descender por el interior, a través de largas y oscuras escaleras metálicas, se accede a los diferentes cuerpos de la bodega, donde alojan desde piletas de concreto, hasta un área de tanques troncocónicos.

Pero, sin dudas, el área más impactante es la sala de barricas, emplazada a más de 20 metros de profundidad, esa misma que permite conservar una baja temperatura y un buen nivel de humedad con importantes niveles de ahorro de energía. Esta gran sala mide 2.500 metros cuadrados y, en el techo, dispone de cuatro espacios por donde ingresa la luz solar, formando en el piso una imponente cruz.

La sala de barricas, uno de los puntos clave de la bodega

Lo bueno es que esta sala se puede observar desde la altura, gracias a una enorme pasarela. Y, una vez ahí, lo más recomendable es disfrutar del silencio y contemplar.

Lo interesante del laberíntico recorrido es que la visita no termina el punto donde comenzó, sino que culmina en el restaurante: Crux Cocina, el cual está bordeado por una pequeña laguna y que, desde el deck o a través de un enorme ventanal, ofrece una inolvidable vista a la Cordillera frontal.

La bodega cuenta con un diseño futurista e industrial

Los vinos de Alfa Crux

«Buscamos elaborar vinos para beber hoy o para guardar y que reflejen las particularidades del terroir y de cada año», explica a iProfesional el enólogo Germán Páez, quien agrega que El Cepillo «es un lugar extremo a nivel climático: en invierno la temperatura baja considerablemente, alcanzando los niveles más bajo del Valle de Uco, y durante todo el año es muy ventoso, lo que nos asegura mucha sanidad y también hollejos más gruesos y eso luego se puede sentir en los vinos».

En El Cepillo, según el enólogo, conviven diferentes perfiles de suelos, con áreas en los que la piedra comienza a aparecer a 1,2 metros de profundidad y otras donde la piedra está prácticamente a flor de piel, a unos 30 centímetros. Esta heterogeneidad que se observa en las 170 hectáreas, tras un profundo estudio de suelos, permite que hoy el equipo enológico trabaje con un interesante abanico de componentes para sus diferentes líneas de vinos varietales y también a la hora de realizar cortes.

Germán Paéz es el enólogo de Alfa Crux

¿Qué vinos probar? Te recomendamos tres etiquetas de la bodega:

Crux Sauvignon Blanc 2022

Un Sauvignon Blanc muy, muy fresco, tanto en nariz como en boca y que refleja lo extremo de la zona. Al inicio, seguramente percibas su marcada impronta floral, así como su carácter herbal bien marcado y sus notas cítricas, a medida que gana temperatura en la copa, aparece un recuerdo a espárragos que le suma complejidad. En el paladar se luce con fluidez y mucha frescura, de la mano de una acidez casi crocante. Uno de los Sauvignon Blanc más interesantes de Uco.

Crux Roxé 2022

El año pasado, la bodega lanzó su primer rosado: un 100% Syrah que se pensó desde el viñedo. Nos gusta por la pureza de aromas, por su fruta roja en altísima definición y por ese juego que funciona perfectamente entre la sensación apenitas dulce de la fruta y una acidez que lo corta en el punto justo. Si le agregamos que tiene un ligero graso y algo de volumen, encontramos un rosado balanceado y definitivamente bebible. Por estas razones fue incluido entre los 30 mejores vinos lanzados en el 2022.

Alfa Crux Extra Malbec 2020

Un Malbec proveniente de dos perfiles de suelos con diferentes niveles de profundidad. Ofrece una paleta compleja, que expresa todo el potencial de la zona, gracias también a una enología sensible y a que solo el 50% del vino pasó por barricas de segundo, tercero y cuarto uso. El resultado es un Malbec que habla de la zona, con muchas frutas rojas y negras sanamente maduras. Aparecen además, toques florales y herbales, como tomillo y romero. Tiene un paso jugoso y taninos de pulso dulce que le dan sostén. Pero no es un vino demasiado estructurado: es amable, bebible y de carácter fresco. 

Qué comer en esta bodega

El restaurante Crux Cocina está comandado por Edward Holloway, el chef nacido en Irlanda que encontró su lugar en el mundo en Mendoza. El primer desafío de Edward en Alfa Crux fue asesorarlos para revivir el restaurante pero terminó convirtiéndose en socio. El restaurante Crux Cocina hoy cuenta con capacidad para 70 comensales, además de un wine bar para 30 personas.

El menú de pasos, cuenta el chef, surgió inspirado por el lugar y con la imponente arquitectura de la bodega: «Me senté en el deck y quise generar algo que refleje el terruño y empecé con esta idea de cocinar sobre las piedras, que es lo que abunda en esta parte del Valle de Uco. Así que el primer paso fue lavar unas piedras, calentarlas y armar el primer paso y ahí surgió naturalmente el concepto del lugar, de tener algo del terruño en cada paso», cuenta.

El chef Edward Holloway se enamoró de Mendoza

Así es como Edward ideó, como parte del menú de pasos, un mi-cuit de salmón que se cocina sobre la piedra y, en paralelo, un mi-cuit de berenjena, para la alternativa vegetariana.

Además, Edward actualmente está detrás de los fuegos de Casa Agostino Ristorante, el restaurante que funciona en Agostino Wines, la otra bodega propiedad de la familia y que está ubicada en la zona de Barrancas, en Maipú.

Fuente: iProfesional